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En una Emergencia, la violencia sexual es evitable

20 Julio 2018
La respuesta humanitaria en Paraguay ha sido acompañada por UNFPA en anteriores oportunidades.

ASUNCIÓN, Paraguay - “Es sabido que las personas perciben el riesgo de manera distinta, debido a diferentes variables y en un contexto de emergencia que las mujeres son altamente vulnerables a sufrir violencia”, expresó el Ministro de la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN), Joaquín Roa, durante la presentación de la Estrategia de prevención de la violencia sexual en albergues en contexto de Emergencia, elaborada con el apoyo del UNFPA.  

El Ministro Roa sostuvo que la violencia de género ejercida contra las mujeres supone una vulneración de derechos fundamentales y que por ello esta herramienta se convierte en una oportunidad de contribuir al incremento de la protección, prevención y respuesta a la problemática de la violencia basada en género, al focalizarse en una específica, en un contexto de emergencias: la sexual. “Es poco probable que podamos evitar que la lluvia sea una amenaza, pero lo que sí podemos evitar es que miles de mujeres, ante la posibilidad de trasladarse a un albergue, pudieran ser violentadas en sus derechos y por sobre todo sean víctimas de violencia sexual”, remarcó.

Dicha política pública responde a lo establecido en la Constitución Nacional y a la Política Nacional de Gestión y Reducción de Riesgos, que contempla la temática en uno de sus ejes transversales, y constituye una herramienta de articulación entre las instituciones a cargo de la respuesta humanitaria.

“UNFPA busca garantizar los derechos reproductivos para todos y el derecho a vivir libre de violencia es uno de los fundamentales para toda persona. Existen entonces estándares mínimos para la prevención y respuesta a la violencia basada en género en situaciones de emergencia, a tener en cuenta por parte del UNFPA en los casos donde sea necesaria su participación, y es por ello que asume la función de apoyar y contribuir al trabajo de la Secretaría de Emergencia Nacional, en el fortalecimiento de la política pública al respecto y en las tareas que le competen en la gestión y reducción de riesgos”, manifestó Rocío Galiano Marés, Representante Auxiliar del UNFPA, durante el acto de socialización de la mencionada política pública.

Las mujeres, los niños y los jóvenes sobrepasan el 75% de las más de 50 millones de personas desplazadas de sus hogares a causa de conflictos o desastres naturales en muchas partes del mundo. Y en situaciones de crisis, las adolescentes y las mujeres se enfrentan a un mayor riesgo de sufrir de abuso, violencia, enfermedades relacionadas con la salud reproductiva y muerte debido a la falta de protección. De allí, la relevancia de contar con este tipo de política y abordaje en la respuesta humanitaria.

La presentación de un resumen del material estuvo a cargo del consultor Vladimir Velázquez, quien fundamentó la importancia del mismo sobre la base de algunos datos alarmantes disponibles a la fecha: 52 feminicidios y 41 asesinatos de mujeres en el 2017 (de acuerdo a la Fiscalía General del Estado y la Policía Nacional); 514 niñas menores de 15 años embarazadas en el mismo año,, y 17.170 embarazos en adolescentes de entre 15 y 19 años (datos del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social).

Como antecedentes a la elaboración de esta estrategia, el UNFPA durante la declaración de emergencias del 2015, brindó cooperación a la SEN para asistir a 1.963 familias, mediante una intervención que apuntaba al logro de 4 metas:

  • Entrega de kits de dignidad (que son kits de aseo e higiene personal) a las familias seleccionadas.
  • Desarrollo de un modelo de prevención y respuesta a la violencia basada en género, con énfasis en la violencia sexual.
  • Promoción de la salud materna y el control pre natal oportuno en los refugios seleccionados.
  • Promoción de medidas de prevención contra el Zika, particularmente en las mujeres embarazadas, ante la alerta epidemiológica por Zika, Dengue y Chikungunya, que se dio también en ese momento.

“Confiamos que, en la medida que la coordinación entre instituciones se siga fortaleciendo, sería posible no solamente una articulación circunstancial para el correcto manejo de datos, o para la complementación en cuestiones operativas, sino que, además, este ámbito de coordinación podría dar lugar una red que reflexione, construya y ejercite un abordaje sistémico para temas como la violencia basada en género y la violencia sexual en particular”, finalizó Galiano Marés.