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¿Qué conlleva ser joven y vivir en una ciudad de frontera?

18 Agosto 2020

ASUNCIÓN, Paraguay - “Invertir en las juventudes es un factor clave si queremos avanzar hacia una recuperación sostenida y prospera en América Latina y el Caribe. Invertir en las y los adolescentes y jóvenes que viven en fronteras es vital para el futuro”, expresó Harold Robinson, Director para América Latina y el Caribe del Fondo de Población de las Naciones Unidas, UNFPA, durante el webinario “Juventudes y fronteras en el MERCOSUR”, organizado de forma conjunta con el Instituto Social del Mercosur (ISM).

Esta actividad se enmarcó en el Día Internacional de la Juventud, conmemorado el 12 de agosto, y forma parte del proyecto “Juventudes y Fronteras en el MERCOSUR: ¿Cómo es crecer en la frontera? Asegurando que cada joven alcance su pleno desarrollo”, ejecutado por el ISM y el UNFPA. Con esta iniciativa se busca contar con una caracterización de adolescentes y jóvenes en zonas de frontera y recabar evidencias para la incidencia en el diseño de políticas para este grupo etario, a la par de describir cómo es para ellas y ellos crecer y vivir en la frontera.

“La centralidad estratégica de las fronteras en este momento es clara y que cada joven crezca seguro en ella es parte de nuestros objetivos”, señaló en otro momento Robinson, haciendo alusión a los retos particulares que conlleva hoy el escenario de la COVID-19.

En los países del MERCOSUR habitan más de 60 millones de adolescentes y jóvenes entre 10-24 años, que representan una proporción significativa de la población (UN Population Division, 2019). De acuerdo con las estadísticas de la División de Población de Naciones Unidas para el 2019, la población entre 10-24 años en Argentina era el 23.5%, en Brasil el 23.2%, en Paraguay el 28.5 % y Uruguay un 21.6% del total de la población. Con estos datos, Nahuel Oddone, Jefe del Departamento de Promoción e Intercambio de Políticas Sociales Regionales ISM, dio la palabra al Director Ejecutivo de dicho Instituto, Juan Miguel González Bibolini, quien remarcó que esta instancia tiene un fuerte compromiso con el logro de países más integrados y personas más protegidas.

Si bien se encuentran en distintas etapas de la transición demográfica, con Uruguay y Argentina en etapa de transición avanzada, Brasil en plena transición y Paraguay todavía en etapa de transición moderada, los gobiernos de esta subregión están ante la oportunidad única y urgente de aprovechar el bono demográfico, invirtiendo en la salud, educación, empleo y participación social de este importante grupo de población en edad productiva.

Posteriormente, la consultora Mariana Oeyen presentó los resultados preliminares del estudio “Elaboración de la herramienta de análisis del despliegue de políticas de adolescencia y juventud en los territorios de frontera del MERCOSUR”, que busca aportar las bases para la caracterización de las juventudes que crecen y viven la frontera de las siguientes ciudades gemelas: Ciudad del Este (Paraguay) y Foz de Iguazu (Brasil); Rivera (Uruguay) y Santana do Livramento (Brasil); Encarnación (Paraguay) y Posadas (Argentina). En este sentido, remarcó que existen dinámicas comunes económicas y comerciales, que se extienden al turismo, a la instalación de las represas hidroeléctricas (Itaipu, Yacyreta y Salto Grande), así como al poder de las organizaciones criminales que han hecho que la seguridad sea un tema prioritario en los últimos 30 años.

El encuentro contó con la participación de cuatro jóvenes de las mencionadas ciudades fronterizas quienes compartieron su rica experiencia, lo que conlleva vivir en la frontera y los desafíos que implica para el desarrollo de sus proyectos de vida. Participaron Walter Morínigo de Encarnación (Paraguay), Cintia Cruz de Foz de Iguazu (Brasil), Diego Ortigoza de Oleary (Paraguay), Lucas Adrián García de Posadas (Argentina) y Valentina Gularte de Rivera (Uruguay).

Texto: Carolina Ravera Castro.

Fotografía: UNFPA Paraguay/Iván Acosta.